martes, 25 de diciembre de 2007

Voces


Siempre me han dicho que con la edad iba a cambiar, que mis pensamientos ya no serían tan radicales, que dejaría de creer en todas esas cosas que antes defendía con tanta pasión...

...De repente un día estaba convencida de que ellos tenían razón. Mis pensamientos siempre vienen y van, me invaden y abandonan... Éste fue al principio tan sólo un susurro, y en muy poco tiempo alzó su voz y me dijo:

es tu turno, te toca cambiar.

A partir de aquel día pensé que comenzaba mi nueva vida. En ella, me daría al consumismo y al olvido, a la resignación y el conformismo, ya nunca más me dejaría llevar... Miraría sólo por mí y los míos, como si el resto del mundo no existiese...

...Pero, nada cambió.

Y cada vez estoy más convencida de que nada nunca cambiará en mi interior... He callado esa voz una vez, y podré callarla tantas veces como sea necesario.

Porque esa voz, no es mi voz.

Es la voz de los demás, de los que no son como yo. Es una voz en principio convincente, pero vacía de sentido para mí. Es la voz de la mayoría...

Por ello, esa voz nunca será más fuerte que mi propia voz. Soy consciente de que la mía posiblemente se suavizará, se moldeará con el tiempo, se definirá con la experiencia. Pero jamás llegará a ser más débil que la de los demás.

Es mi voz, la única que realmente me pertenece.


...Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

A. Machado




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